
Me acuerdo de mi primera impostura laboral y televisiva: guionista de
Isabel Gemio. En el primer programa, alguien tuvo la brillante idea de conseguir gente que necesitase una segunda oportunidad. Y me tocó a mí, guía telefónica en mano, llamar a cientos de desconocidos y soltarles un rollo similar a este:"Hola, llamo del programa de Isabel Gemio, por un casual, ¿no necesitará usted una segunda oportunidad?". Si hubiese leído
El desencantado nunca hubiese aceptado ese trabajo. Segundas oportunidades. Ése es el engaño.
Para que no necesite una segunda vuelta. Votame.

A por el mejor Blog de ficción
25/06/2005 15:32