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Las cebollas de Proust

Las cebollas de Proust No he leído a Proust, pero ayer, mientras observaba fijamente cómo se freían unas cebollas picadas en una sartén vieja, me asaltó una imagen del pasado. Chile. Una carretera nocturna y pocas luces. A un lado el desierto, al otro, las últimas casas de Arica en la oscuridad. Y en un todoterreno viejo, un grupo extraño camino de un videoclub aislado, triste y poco surtido. ¿Qué tendrán que ver los viejos VHS, Chile y los días felices con unas cebollas camino de calcinarse?





y magdalenas

4 comentarios

Tomas Bradanovic -

Bah, está fácil: las cebollas al freirse hacían "cri-cri" lo que se asemeja al canto de los grillos quienes son de color café oscuro y tienen largas patas con unas antenas que al frotar producen ese sonido característico (el cual sirve al macho para avisar que está en celo en las noches húmedas). Arica es uno de los lugares más secos del mundo así que no hay humedad, pero la palabra grillo rima con amarillo y en Arica hay una que otra casa pintada de ese color. Más claro echarle agua.

magnolico -

Al menos las madalenas de Proust no dejan olor a refrito en la ropa.
Y pd: Yo prefiero el ajo.

Pistacho Encebollado -

Aunque España es el país del ajo, yo parto una y mil lanzas por la cebolla.
Amo la cebolla, ¿me oís?
Todo tiene que ver con la cebolla.
Y eso que soy un pistacho.

J -

Probablemente nada. Pero, ¿A quién le importa, cuando hay un desierto de por medio?