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Cine y policía

Cine y policía

Una vez estuve a punto de ser detenido por la policía. Me salvó un libro de filosofía que llevaba por error en la mochila.

El fotograma corresponde a Delits Flagrants, una de las pocas películas de Raymond Depardon que no he podido ver todavía.





En presencia de mi abogado

"- ¿Ha oído lo que he dicho, señorita Kubelik? Estoy loco por usted.
- Cállese y juegue. "

Habré escuchado tantas veces ese diálogo, y me sigue pareciendo igual de duro que la primera vez.

The end

The end

"¿Vas a hablar hoy con nosotros?" y él contestó: "Sí, eso creo"

Funde a negro. Entra música.





Suena un piano

Gemelos

Gemelos

Nunca he sabido qué diferencia hay entre gemelos y mellizos. Pero no importa. Recuerdo, en cambio, una de las últimas veces que fuí a una peluqueria. Era en un centro comercial. Entré, y le dije al peluquero: "Como lo tengo ahora, pero más corto". Una orden sencilla y no muy difícil de llevar a cabo. "Pareces su gemelo", dijo mi madre cuando salí.





2x1

Por listo

Por listo

Me acuerdo de un compañero de clase al que le gustaba estar siempre a la última. Así que en cuanto salió al mercado, se compró corriendo el primer laser disc. Aquellos discos enormes, híbridos entre el vinilo y el cd. Él pensaba que con el tiempo le recordaríamos como hacen los abuelos: "Tuvo el primer coche del pueblo, cuando nadie tenía". "Tuvo el primer laser disc del pueblo, cuando nadie tenía". La malo es que fue el primero y el último. ¿A quién se le ocurre?





Japonesa feliz

Al tajo

Al tajo

Tres trabajos aparentemente absurdos e inconexos que he tenido, me gustaría tener o no creo que tenga nunca.

1. Contar tornillos en un garaje sin luz. Ocho horas diarias.

2. Mirar una pared blanca con una luz y un botón. Si la luz se enciende, hay que apretar el botón. Ocho horas diarias.

3. Guionista en un programa de testimonios. Escribir frases como "no sabe que su hermano le va a confesar que es su madre". Doce horas diarias.

(Poesía en titular)





Al tajo

87%

87%

Tres ideas aparentemente inconexas que no explican por qué esta foto me provoca frío.

- Humedad relativa en el aire: 87%. Un camping. Y unos postes eléctricos que explotan en mitad de la noche.

- Una tienda de campaña (aka carpa) en mal estado. Una araña por el techo. Insomnio.

- El ruido de unas olas que parecen falsas y son verdaderas. Un avión. La farola en la niebla.

(Un mensaje en el correo dice: We Heartedly Congratulates You . De nada.)





La guerra de los mundos

Chao

Chao

La noche que terminamos el último examen del colegio decidimos hacer algo para despedirnos a lo grande del sitio en el que habíamos pasado toda nuestra vida consciente hasta entonces. En la puerta del colegio había una escultura, enorme, fea, supuestamente moderna, conocida como El Chupete, encargo de un antiguo director a un amigo escultor. Quizás como una premonición del futuro laboral que nos esperaba, decidimos, con nocturnidad y alevosía, forrarla por entero con papel de periódico. Y lo hicimos. Fue uno de los mejores momentos del colegio. Un clímax perfecto. La explosión final de las películas americanas. Duró poco, pero todavía recuerdo el bote de la profesora de filosofía cuando entraba, somnolienta todavía, por la puerta principal, que no aparece en la foto.





Copy-paste

Reflejos

Reflejos

El otro día ví una película que me recordó a muchas otras, mejores o no, memorables o no. ¿Reflejos?





Copy-paste

Entrevista de trabajo

Entrevista de trabajo

La mejor entrevista de trabajo que conozco se la hicieron a un amigo mío, llamémosle J, que quería entrar en la revista en la que yo trabajaba. El director, llamémosle P, era un tipo fantástico, tenía pelo blanco, ilustraba los artículos con cuadros que no tenían relación con el tema y escribió una columna sobre Brad Pitt que todavía recuerdo.

J: Quiero trabajar en la revista
P: Ahá.
J. Vengo de parte de G (y dijo mi nombre)
P: Vaya, es el quinto que me manda hoy
J: ...
P: ¿Y qué sabes hacer?
J: ...
P: ¿Sabes usar Word?
J: No
P: ¿Freehand?
J: No
P: ¿Photoshop?
J: No
P: ¿Quark Xpress?
J: No
P: Por lo menos sabrás inglés
J: No
P: Francés
J: No
P: Alemán
J: No
P: ¿Tienes algún interés en especial?
J: No
P: Entonces estás contratado

P es crítico, literario y escritor enredado. No fuma en pipa y tiene un blog. No diré que es obligatorio porque se sobreentiende.





Letras enredadas

Hombre que anda

Hombre que anda

¿Alguien se acuerda hoy de los hombres que andan, aka walkman? Yo sí. Del primero que tuvo mi madre, similar al de la foto, y con el que todavía escucha la radio mi padre por las noches, mientras se queda dormido. Era de los buenos, porque no solo permitía avanzar rápido, sino también retroceder. Y eso era un lujo. Retroceder. Un lujo.





Rew

CMYK

CMYK

Me acuerdo del color de las taquillas verdes del colegio nuevo, que no se parece en nada al de la imagen.





Pantone

Hiroshima

Hiroshima

Ví todo en aquel cine de París.

Verano del 96. Una sala minúscula. Una amiga venezolana con la que hablar en francés. Un japonés. Una francesa. Una bomba que resuena entre las sábanas de un amor raro.

No ví nada en aquel cine de París.





Mon amour

La última copa

La última copa

El primer bar al que mis amigos y yo íbamos a beber era una cafetería de señoras que al caer la noche se reconvertía en suministrador de alcohol para adolescentes con problemas de adaptación. O no. No tenía terraza, como el de la foto, y servía a módicos precios unos combinados infectos con más hielo que alcohol barato. Nos encantaban. Ahora olvido su nombre, pero recuerdo el lugar con más tristeza que alegría, y me gustaría poder decir, por ejemplo, que al lado del bar, oscuro, clandestino, había una funeraria. Pero no es verdad. En Aveiro (otra vez) encontré esta terraza acogedora en la que quisimos sentarnos, iluminada por la ténue luz del cartel anunciador de una tienda de ataúdes que la exposición prolongada ha quemado hasta dejarla irreconocible, casi divina, casi surreal.





Agitada pero no mezclada

(Aveiro)

(Aveiro)

Mis progenitores sostienen que estuvimos en Aveiro cuando yo era pequeño. Pero no me acuerdo. Por eso, mi segunda visita a Aveiro fue como la primera. O la primera como la segunda. Algunas luces, algunas esquinas, algunos puentes sobre pequeños canales me resultaban conocidos. Olores. Y el color verde de la bruma nocturna con unas gambas racionadas en el estómago.





Fantasmas en la bruma

Mano+Monte

Mano+Monte

Las imagenes nos ofrecen aquello que no podemos alcanzar. Tantas películas. A 2500 metros de altura, y tras una subida más dura de lo previsto, el glaciar parecía tan lejano. En la foto también, pero menos. Casi al alcance de la mano. O a un sencillo movimiento de columpio.





Manoamano

El Resplandor

El Resplandor

(datos aparentemente inconexos que explican por qué esta foto me produce ansiedad)

Una larga carretera portuguesa cubierta de niebla.
Vacía.
Y la sed.
Y un hotel en medio de la nada, al borde de la ría.
Un coche se detiene.
B. y G. bajan del auto. Mientras se dirigen a la puerta, un perro callejero entra en el hotel.
Segundos más tarde, el perro sale corriendo, con el rabo entre las piernas.
La pareja le mira en silencio.
La puerta entreabierta.
El hall vacío.
El pasillo vacío.
Los despachos vacíos.
El comedor vacío.
La piscina, silenciosa y vacía.
Alguna puerta que bate con un viento que no hay.
Un ¿hola? tímido.
Y B. y G. que abandonan despacio un hotel que quieren abandonar corriendo.

La foto, media hora más tarde, está tomada en el bar del pueblo más cercano, mientras B. y G. deciden si llamar a la policía o dejar que la niebla cubra su memoria atemorizada.





Un crimen en la memoria

El último turista

El último turista

El último artículo de Sergi Pàmies alerta, de manera sutil, contra el turismo incontrolado, que se manifiesta, de manera más que habitual, en gaestroeinteritis galopantes. Me acuerdo de un amigo que pidió un bocadillo de atún con mayonesa en un puesto callejero de Calcuta y estuvo un mes en observación, en una buena clínica catalana, con esta frase del médico clavada en el cerebro: "He repasado todos los apuntes de la carrera y no tengo ni la más remota idea de qué es lo que te pasa".

Como no me acuerdo si estuve en Calcuta, tendría que contar la mejor gastroeinteritis turística que he tenido. Pero no lo haré. No me da la gana. Y ya.





Esa radiografía (o lo que sea)

Ceremonia

Ceremonia

Hace un año de esta foto hecha con una cámara prestada. Hace un año que no la veía, y al encontrarla vuelven de nuevo la delicadez incomprensible pero fascinante de una ceremonia del té en pleno Montevideo. Los kimonos de colores. El silencio. El frío de la sala. Un chandal. ¿Sabía usted que hay emúes en Isla Francia?





Una taza de té

El tercer brazo.

El tercer brazo.

Si la teoría de la evolución es cierta, los uruguayos debería desarrollar en no menos de tres generaciones un tercer brazo. Para sostener el mate. Actualmente, con los mismos dos brazos que tenemos todos, apenas dan a basto. El mate en una mano. El termo con el agua caliente en otro.
El bolso.
La mochila.
El periódico.
El celular.
Las llaves de casa.
O conducir.
Todo esto lo hacen con el brazo que les queda libre. Es decir, con ninguno. Pero lo hacen.

(A los señores de la foto, lógicamente, no les conozco ni falta que hace, google mediante).





Mate