Ya
24 horas en una sala de montaje para una pieza efímera. Ya ni me acuerdo cuándo empezó el festival y resulta que ayer terminó.
24 horas en una sala de montaje para una pieza efímera. Ya ni me acuerdo cuándo empezó el festival y resulta que ayer terminó.
He recuperado un humificador que mis padres nos ponían de pequeños por las noches para que respirásemos bien. Lo conecto, veo que funciona y me acuerdo de cuando las sábanas que todavía uso cuando vivo con ellos olían a nuevo, las lámparas no hacían el pequeño ruido eléctrico que hacen ahora y nos subíamos a la cama de mis padres los sábados por la mañana para leer todos apretados.
Ayer recibimos una caja de Japón con varias películas antiguas en 16 mm. Y me acordé de un día de invierno que parecía de verano en Montevideo, hace no muchas vidas, cuando acompañado de J. y M. me compré por un precio ridículo una cámara como la de la imagen.
Datos a no tener en cuenta:
Feria de Tristán Narvaja.
Domingo.
Comimos en Don Trigo pasadas las cuatro de la tarde.
M. sacó fotos que no nos ha enviado.
Bebimos Pilsen.
Y pensé en rodar una película sobre un día de invierno que parecía de verano y tres amigos que compran una cámara con la que sueñan hacer una película de verano en invierno. Ayer comí con J. y E. Pero esa es otra historia.
Leyendo aquí me acordé. Y corrí a escribirlo, antes de que se me olvidase de nuevo. Y lo voy a contar. Es largo, pero lo voy a contar.
Una vez trabajé haciendo cosas de cultura en una revista. Y recibía información de TODOS los museos de España menos de el Reina Sofía. Les llamé doscientasdieciocho veces, pero no hubo forma. Así que me colé en su edificio y me planté en la mesa de la tipa de prensa.
- Hola, soy de la revista X y quiero que me déis de alta en vuestra base de datos.
La señora, sin levantar la vista del periódico, dice:
- Mándanos un FAX.
Lo repetiré. Dijo: Mándanos un FAX.
- ¿Para qué les voy a mandar un fax si ya estoy aquí?
- Mándanos un FAX.
- No tengo FAX.
Silencio largo.
- Mándanos un FAX.
- Mira, si quieres te escribo los datos en un folio de FAX y así los tienes como si los hubiese mandado.
Y aquí hizo el gran esfuerzo:
- Es que no es lo mismo (pausa). Mándanos un FAX.
Y caí en la trampa.
- ¿Y si lo mando por correo electrónico?
- Es que el que lo sabe abrir ya no trabaja aquí.
B y uno mismo estábamos en el rodaje de la nueva película de Antonio Banderas. Y allí, mientras los yonkis de Málaga le gritaban "guapo" y le hacían fotos con sus móviles, le dije a B:
- Me da una pereza tremenda esta película.
- ¡Pero si todavía no han terminado de rodarla!
- Ya, pero me da pereza.
Y la conversación derivó, quién sabe cómo, hacia el cine ruso, y cuando intentaba explicarle por qué cualquier plano de Nikita Mijalkov me gustaba más que todo el cine español junto, B, aburrida, dijo:
- ¡Pues vete a Rusia!
Y ahora Rúsia, con ese extraño acento, ha venido a mí. Bienvenido, KGB.
Por respeto a todos ustedes, me abstendré de comentar el resultado y la gala de los premios de eso que llaman cine español.
Hoy he descubierto que una de mis películas favoritas de infancia transcurre en el día de mi cumpleaños . Y esa tontería me ha llevado a esto:
El 21 de octubre es el bicentésimo nonagésimo cuarto (294º) día del año del Calendario Gregoriano y número 295 en los años bisiestos. Quedan 71 días para finalizar el año.
Ese mismo día murió Truffaut.
Estoy buscando el sol de invierno.
Una vez me prometí a mí mismo dar salida a las fotos que acumulo sin orden ni concierto, en un claro síntoma del síndrome de Diógenes. No lo cumplí. Así que usaré esta playa libre para colgar una de mis fotos favoritas de uno de mis rincones favoritos: una esquina de la parada Bilbao del metro de Madrid. Un doble homenaje a otros blogs bilbainos y a un metro que ya no existe, oculto por las capas de plásticos modernos con las que el ayuntamiento ha decidido hurtarnos su propia historia.
Me acuerdo de unos amigos del colegio que se las daban de grafiteros. Cerca de mi casa, y de las suyas, había un colegio público infantil, con un enorme muro a modo de frontón al que solíamos ir a jugar. Unas navidades, estos amigos decidieron hacer el grafiti de su vida. Y lo hicieron. De noche, rápido, y con un horrible color verde. Todos los niños del barrio amanecieron el día seis de enero con una enorme pintada que decía: "Los reyes son los padres". Sin saber por qué, me acuerdo de todo esto, e imagino el disgusto de los niños, al leer.
Chris Marker dice en Sans Soleil que no entiende cómo recuerda la gente que no rueda, que no saca fotos, que no graba. "Recuerdo aquel mes de enero en Tokio. O mejor, recuerdo las imágenes que rodé aquel mes de enero en Tokio". Hoy, leo en un diario que un científico ha decidido colgarse una cámara al cuello que hace una fotografía cada minuto, para tener registrados todos sus recuerdos. 60 recuerdos por hora. 1.440 recuerdos diarios. 10.080 recuerdos semanales. 524.160 recuerdos anuales. Y leyendo todo esto, yo sólo puedo pensar en el estanquero de Smoke, que hizo algo parecido, y quizás más bonito.
Hay en mi ciudad una capa blanca sobre el suelo que no es nieve, pero que resbala y da frío de sólo mirarla. Y como me siento algo suprematista , he decidido revelar mi verdadera identidad y pintar un cuadrado blanco sobre el blanco de las calles.
"En la playa libre de internet todo es mentira hasta que no se demuestre lo contrario". Lo dice AE, y me alegra leerlo. Hasta que se demuestre lo contrario, yo soy mentira, el blog es mentira, mi memoria es mentira, como también es mentira mi olvido, mis lectores, mis enlaces, mis fotos rescatadas al azar de esta inmensa playa libre. Dedicaré el 2006 a demostrar lo contrario.
Ayer J me dijo que para él, los recuerdos son sogas que le impiden avanzar, vivir el presente. Lleva varios meses bloqueado, luchando por librarse de esas cadenas que le paralizan y le mantienen atado y silencioso. Cuando lo dijo, yo quise quedarme callado, pero en lugar de eso hilé un discurso vacío para intentar ayudarle. Los dos sabemos que las buenas intenciones no cuentan. Que los recuerdos, a los que imagino como una masa informe de imágenes, sonidos, olores, avanzando por una calle estrecha, como un tsunami, arrasando con todo a su paso, sólo pueden taparse con nuevos recuerdos. Para él, dos citas a las que llevo tiempo dando vueltas.
- Rodrigo Fresán , en Vidas Santos (gracias a Memento): "El olvido es un arma mucho más poderosa que el recuerdo. Pero no es fácil conseguir municiones para dispararla. No es fácil llenar de agujeros la memoria".
- Chris Marker , en Sans Soleil: "Me acuerdo de aquel mes de enero en Tokyo, o más bien me acuerdo de las imágenes que filmé el mes de enero en Tokyo. Ellas han sustituido ahora a mi memoria, ellas son mi memoria. Me pregunto cómo recuerdan las gentes que no filman, que no fotografían, que no graban, como hacía la humanidad para recordar..."
Iba a escribir algo sobre unas películas que he olvidado, pero también he olvidado lo que quería decir, así que les dejo con esta imagen, fruto de la búsqueda de "nomeacuerdo" en Google imágenes. Y juro que no soy yo.
No soy yo
He olvidado cuándo usé esta frase por primera vez. Y el otro día quise apretar ctrl+z cuando se me pasó la parada de metro. ¿Qué?
En C:
Estoy escribiendo mi primer capítulo para una serie de televisión cuyo nombre me llevaré a la tumba, y de pronto, el teclado de este ordenador (que no es el mío) se cambia y desaparecen las interrogaciones, las exclamaciones, los acentos. Ojalá hubiesen desaparecido también los adjetivos innecesarios, los diálogos anodinos, los puntos suspensivos, la gente que cuando dice la palabra "comillas" las dibuja en el aire, los gaiteros, las dependientas de El Corte Inglés que saben de bragas y atienden en la planta de libros, las televisiones que ponen en el metro, más gaiteros, las películas sobrantes, las que se rodaron y no tendrían, los periodistas que no preguntan, los libros que no hace falta leer para saber de qué van y lo malos que son, los blogs que se escriben (mal) para los amigos, los que escriben mal (para sus amigos o no), la gente que odia su trabajo (y te lo hace notar), los que les preguntas qué tal y te responden. Las prisas. El poco tiempo libre. Querer y no decidirse. No poder estar donde quieres. O querer estar en varios sitios al mismo tiempo. Y lun montón de cosas más que nomeacuerdo.
Recuerdo la imagen. Recuerdo la segunda vez que la ví, después de cenar, pequeño, nervioso, y con un ojo en el reloj para no perderme el programa especial de televisión con todos los detalles de la tragedia. Y recuerdo algún chiste malo. Ayer la volví a ver, quizás por tercera vez, en una de esas películas desconocidas, olvidadas y secretas, que deberían ser obligatorias. Y recordé. Todos los miércoles.
EXT. CINE MADRILEÑO. NOCHE
Treinta personas hacen cola frente a la taquilla de unos cines modernos. Un sistema de megafonía anuncia las butacas que quedan libres en las diferentes sesiones. La señora que habla por el micrófono podía desconectarlo, y le escucharíamos igual. Nos toca el turno.
- Hola, tres entradas para X (título ficticio). Una con carnet joven y otra con carnet universitario.
Le damos los dos carnets. Los mira por encima y...
- Lo siento, pero este carnet de universidad no me sirve (se refiere al mío)
- Ajá. ¿Y por qué no?
- Porque no tiene fecha y tiene que tenerla.
- ¿Y dónde pone que tiene que tener fecha? Porque en el cartel sólo pone "descuento con carnet universitario" y esto es un carnet universitario
- A mí me han dicho que tiene que tener fecha y este no tiene.
- Ya, pero es que no es mi problema, si la universidad no pone la fecha, qué culpa tengo yo.
- Todos tienen fecha.
- Ya ve usted que todos no, porque este no tiene.
- No te lo puedo coger.
Y para demostrar que ella tiene el poder, además de un cristal blindado que le proteje, añade:
- Son X euros (precio ficticio).
Y pagamos. Religiosamente.
Lo peor no es que no aceptase mi carnet CADUCADO hace cinco años. Lo peor es que el carnet joven FALSIFICADO de B colase sin ningún problema. Porque el mío, por lo menos, es de verdad.
- ¿Hojas de reclamaciones tiene?