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nomeacuerdo

Detenido

Detenido

Nomeacuerdo si estoy detenido. Quizás la labor de profesor universitario pueda, algún día, llegar a ser considerada como una detención ilegal. Una especie de Guantánamo individualizado.

Pero sí me acuerdo de una vez que estuve muy cerca de estar detenido. O eso creía yo. En la cola del servicio de inmigración del aeropuerto de Miami, rodeado de perros policías, señores con trabucos y cámaras de seguridad de las te ven desnudo, oí, en perfecto inglés y por megafonía, la siguiente frase (con el nombre cambiado por cuestiones de seguridad): "Nomeacuerdo, por favor, dirígase urgentemente al mostrador de seguridad". Un compañero de viaje se ofreció a hacer las gestiones frente a Amnistía Internacional mientras yo pensaba cuándo podían haberme introducido uranio, coca o goma-2 en mi mochila. Temblando, sin afeitar y con cara de sueño, me acerqué al mostrador, donde una amable militar vestida con metralleta y muchas municiones me dijo: "Toma, se te ha caído tu billete de avión por el pasillo".

Invisible

Invisible

Si escribiese la crónica de los últimos días, visita motera incluída, debería aparecer, por segunda vez consecutiva en este blog sin memoria, algún miembro de los Cuerpos de Seguridad del Estado. Y es tan cansado hacerlo que os dejo con una crónica inexistente que comienza en un restaurante comunista y termina en un bar de guardias civiles. 

 

 

Capitalistas

Capitalistas

Domingo 21. Madrid. 18:35 h.
Diálogo entre una periodista en día libre y un policía nacional porra en mano, en la madrileña Puerta del Sol, minutos antes de.

Periodista en día libre: ¿Y esos manifestantes quiénes son?
Policía nacional porra en mano: Bah, unos que quieren que les den un piso.
P.e.d.l: ¡Yo también!
P.n.p.e.m: Y yo, no te jode, pero no protesto. Anda, vete, y si te dan dos, me regalas uno.
P.e.d.: Si me dan dos, uno lo alquilo
P.n.p.e.m: ¡Capitalista!

Y entonces esto.

 

A mi altar

A mi altar

Mi altar de grandes impostores (1 y 2 ) acaba de ampliarse con un ciudadano de un temple ejemplar. Alabada sea la impostura. 

Quietos

Quietos

Hay un cine que no nace del movimiento, sino de la inmovilidad, y que camina, lentamente, hacia la fotografía. 

Hay un cine que se mueve estando quieto.

Hay un cine que.

Hay.  

El río

El río

Llevo días tratando de escribir sobre una extraña sensación que me asaltó el otro día, al volver a mi ciudad, y cruzar a pie, por primera vez en muchos años, uno de los puentes que cruzan su río. Era de noche, y las aguas oscuras apenas se veían, iluminadas por las luces rápidas de coches lentos. Pero no lo consigo. 

Recuerdo las sensaciones, pero no encuentro las palabras que las representan. Recuerdo mis impresiones, pero no cómo se traducen a este extraño código de letras. Recuerdo, incluso, que escribí mentalmente un pequeño relato mientras caminaba hacia mi casa. Pero lo he olvidado.  

Confía

Confía

Hoy me he despertado una hora después de que sonase el despertador con una imagen en la cabeza: un hombre normal, enamorado de una chica normal, que contempla ensimismado una granada de mano. Camino del trabajo, una hora más tarde de lo debido, he descubierto que esa imagen pertenece a una película olvidada, que ví hace mucho tiempo, en una copia vieja, quizás sin subtitular, quizás sin entender demasiado. Con esa imagen han vuelto otras, mezcladas con paisajes reales de cemento gris, de parejas normales con granadas de mano entre sus manos.

26 horas

26 horas

El protagonista de La Jetée, de Chris Marker, es capaz de viajar en el tiempo gracias a una imagen de infancia fuertemente grabada en su memoria. Yo, sin blanco y negro, y en plan modesto, he descubierto una manera mucho más sencilla de viajar en el tiempo, no saber en qué día vives, olvidar quién eres y en qué trabajabas antes de estar casi dos días seguidos sin dormir. Si alguien tiene pistas sobre mí mismo, por favor, se ponga en contacto con la Cámara de escritura para desocupados.

14 de abril

14 de abril

Hoy, 14 de abril , me acuerdo de mi abuelo, que compartió celda con el poeta Miguel Hernández, y desde allí le talló en piedra a mi abuela, de memoria y con una precisión absoluta, la fachada de la iglesia donde se casaron.

Duda nº 5

Duda nº 5

Intento acordarme de si he visto algún eclipse alguna vez, pero sólo encuentro en mi memoria fragmentos de informativos, fotos de periódicos y locutores de radio. ¿Sirven las imágenes ajenas como recuerdos propios?

Ella

Ella

De mano a mano, y mediante un montaje lateral que asustaría a Eisenstein, cumplo con la promesa que le hice a Eresfea : hablar de ella.

Y hablado está.  

Duda nº 4

Duda nº 4

¿Sigue existiendo la letra Ch? ¿Y por qué?

74JKDIFDFJKLD8

74JKDIFDFJKLD8

Me dirán que no, que lo hace una máquina, que hay programas para eso, que estoy loco, que me vaya a Rusia. Pero yo estoy firmemente convencido que esas combinaciones absurdas de letras que hay que teclear en internet para leer un artículo, opinar sobre un artículo, escribir un artículo o insultar a un artículo, las hace alguien.

Sí, hay un becario, o no, que trabaja ocho horas juntando letras de manera aleatoria, eligiendo colores, inclinaciones, deformaciones, para hacernos a todos la vida un poco más tonta. Y yo me pongo en el lugar de ese becario y pienso que si me tocase a mí hacer ese trabajo, escondería mensajes en las letras. Mensajes de amor, secretos, mentiras, rumores y propaganda política de mí mismo.

¿Y quién te ha dicho que no trabajo haciendo eso?

Duda nº 3 (para recuperar el tono)

Duda nº 3 (para recuperar el tono)

Exposición sobre las vanguardias soviéticas. Domingo por la tarde. Bastante gente. Muchos carteles, muchos diseños, mucha propaganda. Mucha ilusión y la sensación de que aquellos señores creían en lo que hacían: el arte puede cambiar el mundo.

- Señora: mira, este cartel se parece al anuncio del coche ese.

- Señor: ¿qué coche? 

- Señora:  el de Luis, el rojo nuevo.

 ¿Qué haría hoy en día Rodchenko, Eisenstein, Vertov, El Lissitzky?

Me acuerdo

Para que no se nos olvide.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Duda nº 2

Duda nº 2

Viendo la versión moderna de La Mosca me acordé de mi abuelo. No porque fuese feo, que no lo era, sino porque el protagonista llegó a la misma solución que él para evitar una de las dudas más extendidas universalmente: decidir qué ponerse por las mañanas.
Mi abuelo mandó hacerse un traje a medida (mi abuelo, la especie empeora, era un señor elegante y formal), y le gustó tanto que se compró la pieza entera de tela y encargó todos los trajes que pudiesen salir de aquel inmenso rollo de cuadros grises.

Duda nº1

Duda nº1

Me acuerdo cuando estuve una hora y media delante de una estantería de yogures decidiendo cuál quería.

 

Hacerse chino

Hacerse chino

Una compañera de clase me dijo cuando éramos muy pequeños que su padre fabricaba chinos. Y yo me lo creí durante años, en secreto, aunque sabía que tenía que ser mentira. Hasta hoy. Dice Joaquín Jordá: "Me fui a Ginebra a un viaje loco con Ricardo y Aranda a buscar financiación para Brillante porvenir y de paso a ver si nos hacíamos chinos. Lo de los chinos no nos interesó, pero volvimos con una maleta entera cargada de propaganda para el partido. En la frontera nos detuvieron y yo en el fondo estaba contento porque pensaba que si me detenían me pasaría cinco o seis años en la cárcel y no tendría que que pensar en nada, me solucionaban la vida". Yo también quiero ser chino.

Globo

Globo

Datos aparentemente inconexos que confluyen el día de hoy:

- Recibo un cd de un conocido museo que anuncia en su portada ¡Rusia!
- Reencuentro mi cd de fotos soviéticas que pensaba haber perdido en mi largo periodo de hibernación
- Me proporcionan un cortometraje perdido de un director ruso perdido
- Disfrutamos de una breve y falsa primavera que me hace pensar en la de Praga
- Ayer cené en un restaurante cubano

¿Y? 

Tishe

Tishe

Silencio.

75 minutos de silencio absoluto.

75 minutos dedicados íntegramente a la única película de la historia pintada sobre celuloide.

Silencio.

Todavía no consigo desprenderme de su argumento inexistente, del baile de colores, de su magnetismo.

Silencio. 

Tishe.